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Friday, April 4, 2025

La soledad

El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad.

Gabriel García Márquez

INTRODUCCIÓN

¿Qué es la soledad?  ¿Quiénes viven solos?  ¿Por qué los viejos son más propensos a vivir en soledad y abandono? Este artículo presenta algunas respuestas a esas preguntas.  Es una visión panorámica de la soledad enfatizando en los viejos.  Aunque los datos que se presentan corresponden a Estados Unidos, en realidad muchas evidencias apuntan que en mayor o menor proporción se trata de un problema mundial.

SOMOS GREGARIOS

Los seres humanos hemos evolucionado en la escala biológica debido en gran parte a nuestra condición gregaria.  Somos entes sofisticados, complejos e inevitablemente sociales.  Eso nos dio una importante ventaja en la competencia por sobrevivir en siglos de evolución.  Sabemos unirnos, conversar, aprender, planear, destruir a otros, apoyarnos, inventar, compartir, amarnos y odiarnos.

Habiendo tantos millones en la población humana hay de todo en la viña del señor.   Existe gente ermitaña, o aquellos que viven solos por decisión propia, o por motivos religiosos o filosóficos, pero ellos son excepciones.  Lo normal es convivir, socializar, ver a otros, hablar, bromear, preguntar y juntarnos con otras personas.  Eso es lo normal, eso es lo que dictan los impulsos y necesidades de los seres humanos.

Ante la complejidad de estilos de vida, el aumento en la edad promedio de vida y con la evolución de las familias, teniendo menos hijos, movilidad laboral, reducción del tamaño de las viviendas, personas sin recursos e incapacitadas para trabajar, carencia de apoyos oficiales y otros son cada vez más frecuentes los viejos que terminan solos.

Para las personas mayores que viven solas, quedar incapacitadas sin poder obtener ayuda es un evento común, que generalmente marca el final de su capacidad para vivir de manera independiente.

CÁLCULO DE LAS PERSONAS QUE VIVEN EN SOLEDAD

En una investigación reciente de Consumer Affairs, personas de todas las edades dijeron que se sentían aisladas porque no podían ver a sus amigos y familiares o conocer gente nueva.  Por supuesto que la referencia obvia era debido a la pandemia, pero aún después de ésta la gente siguió sintiéndose sola.

Se calcula que el 28% de las personas mayores viven solas; son un total de 14.7 millones de personas que viven en soledad, o se sienten solas en los Estados Unidos.  De éstas, cinco son hombres y casi diez millones son mujeres.  Las mujeres son más propensas a la soledad, bien sea que vivan sin nadie o porque se sientan solas, aunque tengan una pareja, o una compañera.

Mientras que casi un tercio de las personas mayores de 65 años viven solas, los investigadores enfatizan la diferencia entre el aislamiento físico y los sentimientos de soledad.  Un estudio de 2012 de la Universidad de California en San Francisco sugirió que vivir solo no es un requisito previo para la soledad.  En ese momento, el 43% de los adultos encuestados de 60 años o más informaron sentimientos de soledad, aunque sólo el 18% vivía solo.  Esto me parece digno de enfatizarse: puedes vivir con alguien o con un grupo, pero igual te sientes solo.

LA SOLEDAD ES PROGRESIVA Y MORTAL

La soledad y el aislamiento social aumentan el riesgo de demencia en un 50%. Otros riesgos para la salud relacionados con la soledad incluyen, accidentes cerebrovasculares: el riesgo aumenta en un 32%.  Enfermedades cardíacas, el riesgo aumenta en un 29%.  Trastornos de salud mental, el riesgo aumenta en un 26%.  Mortalidad prematura, el riesgo aumenta en un 26%.  La investigación termina citando a la Revista de Harvard al decir que los efectos negativos en la salud por la soledad son equivalentes a fumar 15 cigarrillos cada día o a ser un alcohólico.

La Ex-médico o Cirujano General de los Estados Unidos, Surgeon General Dr. Viveck Murthy en su último libro consideró la soledad como una epidemia tan grave como la obesidad o la adicción al opio dados los números y las evidencias de investigaciones y encuestas.

CAUSAS DE LA SOLEDAD

El divorcio, el gobierno y sus políticas o decisiones, la muerte de seres que vivían cercanos, la muerte de mascotas principalmente perros y gatos, cambios de vecinos, amigos o parientes a otras ciudades u otras áreas de la ciudad o poblado, falta de oportunidades para ir de compras, no poder manejar, falta de transporte público, accidentes de enfermedades, fracturas, enfermedades mentales u otras, todas son causas de soledad.

Algunas personas mayores pueden sentirse solas porque no están casadas, divorciadas o viudas. Por supuesto, las personas mayores casadas no son inmunes a la soledad; a veces los sentimientos de aislamiento se deben a la separación u otros problemas matrimoniales.  También puede ocurrir cuando uno de los cónyuges tiene que asumir un papel de cuidador de su pareja debido a una enfermedad o lesión.

Algunas prácticas de antes donde existían amistades casuales y ocasionales entre niños y viejos en parques, plazas y otros lugares se ven ahora afectadas por la desconfianza de adultos a pedofílicos.  Los niños reciben instrucciones de que no hablen o interactúen con ningún desconocido.  Mientras que esto es necesario en beneficio de los niños, erosiona o elimina la natural relación de un viejo con un niño.

ECONOMÍA Y VALORES

Desde el punto de vista social no hay muchas investigaciones, pero es fácil concluir que economía precaria en la población propicia la soledad.   Los migrantes, sobre todo los de bajo nivel adquisitivo y educativo son vulnerables a sentirse solos.

La falta de educación y la evolución de los valores contribuyen mucho al aislamiento de los ancianos.  Las generaciones más antiguas tenían veneración por los familiares de la tercera edad.  Recuerdo a mi madre que al yo llegar de la escuela primaria y acercarme a ella, me decía: “Vaya a saludar primero que a nadie a su abuelito.”  Ahora, muchas familias tienen suerte de hablar con sus hijos a cualquier hora, aunque sea poco.  Los viejitos, si tienen suerte de estar en una familia viven semi-olvidados.  Las noticias nos muestran a jóvenes atacando a ancianos o ancianas en la vía pública sin ninguna razón.

Actualmente, no hay muchos que puedan decir siquiera si en el barrio o colonia donde viven existe alguien de avanzada edad viviendo.  Lo normal es que los hijos atiendan a sus padres o tíos que no tengan con quien vivir.  Pero eso es una práctica cada vez menos frecuente.

A mediados de la década de 1980, cuando los baby boomers estaban en edad fértil, la tasa de natalidad comenzó a disminuir, lo que sugiere que los boomers tenían menos hijos que sus padres. Esta tendencia probablemente continuará con las generaciones futuras, lo que llevará a que la tasa de natalidad caiga en picada y consecuentemente aumente la cantidad de viejos viviendo o sintiendo soledad sin hijos o nietos que los cuiden, atiendan o visiten.

La falta de hijos no significa necesariamente que las personas mayores tengan un mayor riesgo de soledad, ya que la investigación aún es limitada en este campo.  A menudo, las personas mayores que no tienen hijos encuentran otros sistemas de apoyo, pero los hijos generalmente brindan más apoyo financiero y a largo plazo a sus padres o abuelos.

LOS VIEJOS Y LA INSEGURIDAD

Para muchos, la soledad se ve exacerbada por factores fuera del control de un individuo.  En 2019, la Dra. Elena Portacolone estudió el aislamiento de ancianos en vecindarios de alta criminalidad.  Descubrió que, si bien las personas de 58 a 90 años que entrevistó anhelaban participar socialmente en la sociedad, enfrentaban obstáculos que limitaban su participación.  La investigación de Portacolone concluyó que los vecindarios deberían ser más seguros y accesibles para los residentes mayores.  Desgraciadamente las estadísticas no son prometedoras al analizar el futuro.   Dicho de otra manera, muchas áreas en lugares urbanos se vuelven más inseguros y en otras naciones la situación es peor por el crimen organizado.

LA MEDICINA CONTRA LOS VIEJOS

La medicina tiene mucho de responsabilidad.   Los doctores con frecuencia, ni preguntan a sus pacientes viejos si vive solos cuando se les consulta.  Ellos podrían reportar a agencias públicas o educarlos sobre oportunidades y servicios a los que tengan derecho de acuerdo con seguros médicos y legislaciones.  La soledad, como se explicó, conduce a condiciones de degeneración tanto físicas como mentales y los pacientes de la tercera edad van perdiendo capacidades para pensar, gestionar, preguntar, o dejase ayudar.

La medicina discrimina a la gerontología.  A pesar de que existe esa especialidad médica, pocos doctores la toman, las clínicas y hospitales no las demandan debido a que un paciente de avanzada edad consume muchos recursos médicos.  Algunos estudios aseguran que en los últimos dos años de vida un paciente usa más análisis de laboratorio, terapias, ingresos al hospital, medicinas, visitas a cuartos de emergencia que el resto de su vida anterior.  Por eso, tener gerontólogos es un camino a mayores gastos.  Es triste decirlo, pero no creo que sea exageración pensar que las estrategias no confesadas del modelo médico en los Estados Unidos y quizá en muchas naciones es dar tiempo a que los viejitos se mueran.  Los entretienen con pastillas y dan largas a sus padecimientos sin realmente ir a las posibles soluciones o mejoras de sus condiciones.

Si existieran más gerontólogos o se usara más la gerontología en clínicas y hospitales hubiera mejor trato a los pacientes de edad avanzada, se harían mejores diagnósticos, se entendería mejor la psicología de los viejos y éstos tendrían una mejor calidad de vida los años o meses que les quedan por vivir.

SOLUCIONES

La epidemia de soledad en los Estados Unidos es una preocupación creciente. Aquí hay algunas posibles soluciones:

1. Conciencia y educación: Promover la conciencia pública sobre la importancia de la conexión social y los efectos negativos de la soledad en la salud física y mental.  Sobre todo en consejeros, trabajadores sociales, médicos, abogados, familias, escuelas y legisladores.

2. Apoyo comunitario: Fomentar y apoyar la creación de comunidades fuertes donde las personas se sientan incluidas y conectadas. Esto puede incluir actividades grupales, clubs, grupos religiosos o voluntariado. Buscar que las comunidades interactúen más para que se enteren de dónde viven los viejos y haya un pendiente colectivo por ellos.  Pareciera imposible lograr algo en este renglón, pero, aunque fuera poco sería una gran ayuda.

3. Programas de mentoría: Establecer programas de mentores que emparejen a personas solitarias con mentores voluntarios que puedan brindar orientación, apoyo y amistad.

4. Servicios de apoyo: Asegurar que haya servicios de apoyo disponibles para personas en situaciones de soledad, como líneas telefónicas de ayuda, grupos de soporte y programas de visitas a domicilio para personas mayores.

5. Presionar a las instituciones médicas para que usen más la gerontología y a sus especialistas.

6. Intervención temprana: Identificar y abordar la soledad en etapas tempranas, especialmente entre los jóvenes, para prevenir que se convierta en un problema crónico.  Estimular a los viejos a que visiten amigos, compañeros y familiares, aunque sea una vez por semana.

7. Tecnología y medios sociales: Utilizar la tecnología y las redes sociales de manera positiva, fomentando conexiones saludables y significativas entre las personas.  Los viejos desgraciadamente tienen un alto nivel de analfabetismo cibernético.  Una computadora que usen y enseñarlos a enviar textos salvaría a muchos viejos de la soledad.

8. Para los vecindarios de alta criminalidad mejores aceras, mejor iluminación, renovación de edificios en decadencia, seguridad, asistentes de atención domiciliaria, trabajadores sociales y transporte asequible para hacer que la participación social sea más accesible para las personas mayores en estos vecindarios.

9. El transporte público debe ser accesible a los viejos, el conocimiento de cómo usar el transporte, la asequibilidad y la flexibilidad del servicio deben adecuarse a las comunidades para facilitar el transporte de los ancianos.  El transporte accesible no solo puede y debe facilitar llegar a las citas médicas y al supermercado, sino que también debe ofrecer viajes a actividades a las que las personas mayores no podrían asistir de otra manera.

Estas son sólo algunas ideas para abordar la epidemia de soledad en los Estados Unidos. Es importante reconocer que no existe una solución única y que se requerirá un esfuerzo colectivo para enfrentar este desafío.

CONCLUSION

La soledad puede afectar a cualquier persona y a menudo es una respuesta a una variedad de eventos y factores personales.  Los cambios repentinos, incluida la pérdida de un cónyuge o ser querido, los cambios en la movilidad, la falta de transporte y la separación de amigos y familiares pueden promover sentimientos de soledad.  Hay respuestas en mejorar la conciencia y apoyo respecto a los mayores de la tercera edad, en la educación, en darnos cuenta de los valores, las estructuras urbanas, en aumentar la seguridad, en la medicina, en la tecnología, el transporte público.  Todo empieza por reconocer y entender la soledad.

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