Washington, D.C. – En un momento en que Estados Unidos atraviesa desafíos menores como el colapso del sistema educativo, el acceso limitado a la salud pública y una creciente necesidad de inclusión social, el presidente Donald J. Trump ha anunciado una iniciativa considerada por algunos como “oportuna y absolutamente prioritaria”: la construcción de un salón de baile de más de 8.000 metros cuadrados en la Casa Blanca.
La obra —que busca dotar a la residencia presidencial de un espacio “digno de su grandeza”— se enfocará en ofrecer un entorno propicio para eventos elegantes, recepciones diplomáticas de alto perfil y, por supuesto, veladas temáticas inspiradas en el esplendor del siglo XVIII.
Aunque ciertos sectores podrían haber esperado inversiones en áreas como educación, servicios médicos o programas de equidad, el equipo del mandatario asegura que este proyecto responde a “una visión más elevada” de lo que realmente necesita el país en estos tiempos.
“Otros presidentes han anhelado desde hace tiempo contar con un espacio para eventos de gran tamaño dentro del complejo de la Casa Blanca… Trump ha expresado su compromiso con resolver este problema”, dijo a reporteros.
El proyecto tendrá un coste estimado de 200 millones de dólares que ya han sido cubiertos por donaciones del propio Trump y otros “patriotas”, indicó el Gobierno en un comunicado.
Entre las características destacadas del salón se incluirían techos ornamentales, columnas de inspiración imperial y una pista de baile lo suficientemente amplia como para “albergar todos los sueños olvidados del pueblo estadounidense”.
Expertos no consultados opinan que esta decisión “podría tener un impacto estético significativo”, especialmente en la moral de quienes aún creen que la política pública está destinada a servir al bien común.
La construcción comenzará en septiembre y se espera que finalice antes de que se acabe el mandato de Trump en 2028.

