
Alejandra Arredondo
Austin, 20 sep (EFE).- El migrante venezolano de 28 años que resultó gravemente herido tras recibir al menos dos disparos por parte de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) en Austin, Texas, fue trasladado a un centro de detención esta tarde, según confirmó a EFE su abogada.
Los familiares y la defensa de Wilber Rafael Garcés desconocen aún a qué reclusorio fue llevado. El hombre se encontraba previamente ingresado en un hospital de Austin en estado “grave”, según informaron las autoridades locales durante una rueda de prensa.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés), que administra a ICE, no respondió inmediatamente a una solicitud de EFE que pidió más información.
“Me tiraron por la espalda”
El tiroteo se produjo sobre las 13:00 horas locales (18:00 GMT) en el norte de la ciudad, cuando un agente de ICE que conducía una camioneta negra sin identificar abordó el automóvil que conducía Garcés, según relató a EFE Mike Siegel, concejal de Austin, quien acudió a la escena del incidente.
De acuerdo con el concejal, el agente de ICE “chocó” contra el vehículo de Garcés, se bajó de la camioneta y disparó hacia el automóvil de la víctima, un Ford azul que aún permanecía estacionado en medio de la calle, detrás de las cintas policiales que impedían el paso.
Juan, un hombre que escuchó los disparos desde un negocio de la zona y se acercó para ver qué había sucedido, relató a EFE que encontró a Garcés en el asiento del conductor.
“Le hablé al muchacho, le dije si estaba bien y me dijo: ‘Me tiraron por la espalda’. Se miraba cansado, que estaba sufriendo”, relató Juan, quien pidió utilizar un nombre ficticio para proteger su identidad por temor a represalias.
“El oficial no hizo nada, no se acercó a ayudar”, aseguró Juan, quien permaneció en el lugar hasta que llegaron la Policía local y una ambulancia. “Lo esposaron, le rompieron la camisa y ahí fue que vi que tenía dos balazos en la espalda”.
Rechazo por parte de líderes locales
Las autoridades y funcionarios locales rechazaron el incidente, al igual que el traslado de Garcés al centro de detención y pidieron una investigación transparente sobre lo ocurrido.
“Si ICE lo deporta, el testigo principal de su tiroteo desaparece. No debe ser expulsado del país y debe recibir cuidado médico adecuado”, escribió el legislador demócrata Greg Casar -en su cuenta de X-.
Por su parte, el concejal Siegel señaló a EFE que la detención de Garcés “demuestra la injusticia actual en EE.UU.” y expresó preocupación ante la posibilidad de que el agente federal involucrado, cuya identidad todavía se desconoce, abandone Texas.
El alcalde de Texas, Kirk Watson, por su parte, y la jefa de la policía de Austin, Lisa Davis, aseguraron que la policía local no tuvo ninguna participación en el operativo de ICE y que sólo estuvo durante un bloqueo de las calles aledañas a la escena del hecho.
A su vez, Watson pidió al Gobierno federal que se le permita a la policía local participar en una “investigación independiente” sobre lo sucedido.
“En mi perspectiva, la credibilidad de ICE llevando a cabo algún tipo de pesquisa por sí mismo y excluyendo a otras (agencias) no sería apropiado”, agregó.
El tiroteo ocurre poco más de dos meses después de que un agente de ICE matara el pasado 7 de julio en Houston (Texas) a Lorenzo Salgado Araujo, un migrante mexicano de 52 años.
ICE aseguró entonces que Salgado intentó embestir a los agentes con su vehículo, una versión cuestionada por testigos del incidente. Las autoridades locales mantienen abierta una investigación sobre su muerte.
Estos incidentes se producen en medio del aumento de las operaciones contra migrantes durante el segundo mandato del presidente Donald Trump.
Un informe publicado en julio por The Washington Post contabilizó al menos diecisiete conductores baleados durante operativos de agentes federales de inmigración desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, de los cuales seis murieron. El recuento incluye actuaciones de ICE y de otras agencias federales de inmigración.
