Miami, (EFE). – El avance de la automatización afecta a millones de trabajadores en Estados Unidos, en especial a latinos jóvenes y a muchos empleados en la agricultura, la construcción y el comercio minorista, que se ven enfrentados a la amenaza de perder ocupaciones por falta de capacitación y dominio del inglés.
Para expertos consultados por EFE no se trata solamente de un problema tecnológico, sino que es también de “una cuestión de equidad laboral”, según dijo Misael Galdámez, investigador de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA).
En ese estado hay 2,3 millones de hispanos que trabajan en empleos que tienen una alta probabilidad de ser automatizados en los próximos años.
Esos trabajadores, explicó Galdámez, “están en la primera línea de riesgo” porque tienen que actualizarse, pero para ello deben enfrentar barreras como el acceso limitado a internet, bajos niveles de educación y habilidades digitales insuficientes”.
“La automatización está transformando las industrias y reconfigurando el mercado laboral, con consecuencias significativas para millones de trabajadores”, señala un estudio divulgado la semana pasada por el Instituto de Políticas Latinas del UCLA.
En opinión de Galdámez, coautor del informe, el reto no es solo que la tecnología reemplaza a veces a un trabajador, sino que los puestos de trabajo y las tareas cambian y exigen otra preparación que muchos latinos no tienen.
Como ejemplo, mencionó que en los supermercados antes había cajeros, cuyo trabajo era “cobrar, hablar con los clientes”. Ahora, con el autopago, las tareas son mucho más técnicas y para ayudar al cliente se requieren habilidades que muchos trabajadores latinos no tienen, como saber usar computadoras o hablar inglés
Los latinos siguen siendo una parte integral de los empleos en agricultura, construcción, comercio minorista, logística y servicios de alimentación, pero estos trabajos también están en riesgo de automatización.
Según Galdámez, el estudio toma como ejemplo las experiencias de los trabajadores latinos en California, donde son el 52% de la fuerza laboral en ocupaciones que los “exponen desproporcionadamente a la reestructuración laboral, el estancamiento salarial y la inestabilidad económica”.
Pero la situación puede extrapolarse al resto del país, y replicarse en todo Estados Unidos, donde los trabajadores latinos niveles bajos de alfabetización digital, tienen dominio limitado del inglés, tasas más bajas de utilización de tecnología digital y acceso reducido a oportunidades de capacitación laboral.
Los hombres latinos son particularmente vulnerables, ya que el 44% de los que ocupan trabajos de alto riesgo no han completado la escuela secundaria.
En el siglo XX, el aumento del uso de robots en las líneas de montaje de automóviles desplazó a muchos soldadores y pintores, mientras que algunos trabajadores pasaron a desempeñar funciones de supervisión.
Más recientemente, las principales cadenas de restaurantes de comida rápida comenzaron a colocar robots en las cocinas, reduciendo a la mitad la cantidad de trabajadores, en gran parte hispanos.
La cosechadora automática de tomates
La agricultura es una industria que se está automatizando rápidamente, señala el estudio de UCLA y la adopción de tecnologías como la cosechadora mecánica de tomates ha provocado importantes pérdidas de empleos.
Antonio Tovar, de la Asociación de Agricultores de Florida, dijo a EFE que muchos productores han realizado una gran inversión para mecanizar las cosechas, y con ello necesitan menos mano de obra.
“El sector enfrenta una paradoja”, señaló, y ha “puesto sus esperanzas en las máquinas”, porque ve que con el gobierno de Donald Trump no habrá reforma migratoria y se profundizará la falta de mano de obra migrante para levantar las cosechas.
“En California la automatización de la agricultura avanza más rápido que en la Florida, pero el proceso es imparable”, afirmó.
Galdámez señaló que la pérdida, o incluso la transformación de un trabajo, puede alterar las capacidades de los trabajadores para mantener a sus hogares y disminuir su sentido de comunidad y bienestar.
El estudio además evidenció que la mayoría de los latinos en trabajos de alto riesgo son hombres, con una juventud de 16 y 24 años.
Apunta que muchos de estos trabajos identificados como de alto riesgo son vistos como prescindibles o reemplazables por la sociedad, tal vez porque por lo general no requieren una educación técnica o universitaria. Como resultado, estos trabajos pagan salarios bajos y tienen pocos beneficios.
Según el Latino Data Hub, el 80% de los trabajadores de California sin un título de escuela secundaria son latinos, y los empleados de bajos salarios son en su mayoría latinos. Tiene sentido, entonces, señala el estudio, que los trabajadores en empleos similares con un alto riesgo de ser automatizados sean trabajadores latinos vulnerables.
Los investigadores recomiendan como políticas públicas “cerrar la brecha digital, ampliar el acceso a la banda ancha y a la tecnología, apoyar el espíritu emprendedor, fortalecer el derecho a organizarse y aumentar las protecciones sociales”.
Abordar estos desafíos ahora “no es solo una cuestión de justicia económica, sino un paso vital hacia la creación de una fuerza laboral resiliente e inclusiva para el futuro”, detalla el estudio de UCLA.