
Facundo Macchi
Durante años, Jeffrey Epstein fue visto como un simple financiero.
Era un hombre bien conectado, amigo de ricos y famosos, con contactos en las más altas esferas de la élite mundial.
Pero detrás de esa fachada operaba un sistema cuidadosamente diseñado para captar, manipular y explotar a más de mil mujeres y niñas durante dos décadas.
En los últimos días, la lista de personas vinculadas a él ha vuelto a crecer.
Los nuevos nombres han salido a la luz luego de que el gobierno de Estados Unidos publicara millones de archivos de su investigación sobre la trama de abusos sexuales.
Aquellos mencionados en los archivos no necesariamente están involucrados en delitos, y haberse relacionado con Epstein no implica ninguna irregularidad por parte de esas personas.
Pero sí muestra algo muy claro: el nivel de influencia que Epstein tenía.
El multimillonario tejió sus redes con precisión. Algunas para codearse con personas influyentes, otras para captar víctimas.
La magnitud del caso
Los llamados “archivos Epstein” son cientos de miles de páginas de documentos judiciales acumulados en investigaciones federales y estatales.
El material se liberó en los últimos días gracias a la presión del Congreso de EE.UU. y de la opinión pública.
De estos archivos surge que Epstein dirigió una red de trata y abuso sexual de menores. Utilizaba sus mansiones, y las de sus contactos, en EE.UU. y el Caribe, como escenario para los abusos.
Epstein fue arrestado en 2019, cuando se hablaba de decenas de víctimas. Semanas después murió en la cárcel.
Ahora se estima que la cifra de víctimas asciende a más de mil.
Los nuevos documentos también confirman que sus vínculos con el poder eran mucho más profundos de lo que se creía.
¿Quién está en los archivos de Epstein?
Entre las tres millones de páginas, 180.000 fotografías y 2.000 videos nuevos publicados el 30 de enero, aparecen nombres de altísimo perfil del mundo de la política, la tecnología, el deporte y el espectáculo.
Los documentos incluyen correos entre Epstein y el empresario Elon Musk sobre planes de viajes y “fiestas salvajes”.
Musk negó haber visitado la isla privada de Epstein.
También figuran dos correos de 2013 aparentemente dirigidos a Bill Gates, aunque su autenticidad no está confirmada.
En los últimos archivos también se incluyeron fotografías que parecen mostrar a Andrés Mountbatten-Windsor, ahora despojado de su condición de príncipe, arrodillado en cuatro patas sobre una mujer acostada en el suelo.
Al igual que otros implicados, Mountbatten-Windsor ha negado todo.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, figura cientos de veces en los archivos, aunque ninguna mención es comprometedora.
La lista sigue e incluye a empresarios, ministros y otras personas de poder.
La red de captación
Los millones de archivos publicados también revelan las estrategias que el magnate usó para construir su imperio de abusos.
Epstein no actuó solo. Se apoyó en parejas, secretarias y otras mujeres cercanas a él, para identificar a sus víctimas, aprovecharse de su vulnerabilidad social o económica, y rodearlas de promesas falsas.
Documentos judiciales, testimonios de las víctimas e investigaciones periodísticas coinciden en que la red de Jeffrey Epstein se sostuvo sobre mecanismos estructurados y estuvo protegida por una complicidad que recién ahora empieza a perder su impunidad.
